sábado, 4 de octubre de 2014

LA LIBERTAD GUIANDO AL PUEBLO. 1830. E. DELACROIX. MUSEO DEL LOUVRE.


El 27, 28 y 29 de julio de 1830 se produjeron levantamientos en París que, bajo la bandera republicana de los revolucionarios liberales franceses, llevaron al derrocamiento de la monarquía borbónica en la figura del monarca Carlos X y a la coronación de Luis Felipe de Orleans.
La mujer que representa a la Libertad aparece con el torso desnudo, portando en su mano derecha la bandera tricolor y en la izquierda un fusil.
La pintura está cargada de elementos simbólicos: niños, jóvenes y adultos; clase obrera, burgueses y soldados, todos defienden a la Libertad que, en este caso se identifica también con Francia. El hombre con sobrero de copa representando a la burguesía es un autorretrato del propio Delacroix, mientras que a su lado, un joven vistiendo ropa andrajosa, identifica a la clase obra. A la izquierda de la Libertad, un niño portando un arma en cada mano, representa al futuro de la sociedad francesa.
Desde el punto de vista formal, la obra muestra ciertos elementos que denotan la presencia de lo clásico, lo que remarca la formación académica del artista. La composición presenta una notoria triangulación, con una base estable formada por los muertos que se apilan en el suelo, y un vértice marcado por la figura de la Libertad. La solidez de la estructura se contrapone fuertemente con el clima de caos y destrucción que se está representando. A su vez, la imagen de la Libertad recuerda en su forma a la Venus de Milo, e incluso a la Victoria de Samotracia, la que presenta también un marcado contraposto, aspectos que remarcan la influencia clásica en la obra.
La temática elegida por el artista es netamente romántica. Los hechos históricos señalados presentaban características heroicas y triunfalistas que dieron a Delacroix, elementos suficientes para crear una escena cargada de teatralidad y de un fuerte dramatismo,  donde el uso de figuras en escorzo – la Libertad, el moribundo ubicado a sus pies, el obrero y el niño son los ejemplos más significativos. La obra está realizada con una paleta de colores vibrantes, entre los que se destacan notoriamente los que representan al pabellón francés, portado por la Libertad: rojo, blanco y azul, que agregan fuerza dramática a la escena, y se destacan entre una gama de grises, ocres y marrones.

El juego de luces y sombras sabiamente trabajadas, crean un entorno casi irreal, en el que la rápida pincelada de Delacroix y la fuerza luminosa de los colores utilizados resaltan la vitalidad de sus personajes y su entorno. Para aumentar la tensión y el movimiento, agrega fuertes claroscuros de corte casi tenebrista, que recuerdan a la obra de Caravaggio.


La libertad guiando al pueblo

Detalle





sábado, 9 de noviembre de 2013

LA EXPULSIÓN DE ADÁN Y EVA DEL PARAISO TERRENAL. Masaccio. Florencia



            Es uno de los frescos que se puede contemplar en la capilla Brancacci, en la iglesia Santa Mª del Carmine, en la ciudad de Florencia.
Masaccio quiso representar el pecado original y el alejamiento del hombre respecto a Dios.
         Este fresco es famoso por su energía y realismo emocional. El patetismo de la escena se acentúa con el grito desgarrador de Eva y la contracción del vientre de Adán tomando aire. Adán llorando cubre sus ojos con la mano en signo de vergüenza, mientras que Eva con los brazos intenta taparse.
El tratamiento de los desnudos nos remite a modelos de la Antigüedad, Para Adán pudo tomar como modelo a Marsias o el Laooconte. Por lo que se refiere a Eva podemos ver algunas referencia a las Venus púdicas romanas.



EXPULSION DE ADÁN Y EVA

NACIMIENTO DE MARÍA


         Según los evangelios apócrifos de la Natividad, en Jerusalén vivía un hombre llamado Joaquín, que a pesar de ofrecer generosos dones al Templo, se le reprochaba el no haber tenido aún descendencia. Afligido, se retiro al desierto. Su mujer Ana, que no conocía su huída, lamenta doblemente su “viudez y su esterilidad”, (Protoenvagelio de Santiago. 2,1, s.II). Mientras se lamentaba se le apareció un ángel anunciándole el advenimiento de una hija. “Vete a la puerta que llaman Dorada y sal al encuentro de tu marido (que también había sido visitado por un ángel) porque hoy mismo llegará. Ella se dio prisa y salió corriendo, acompañada de sus doncellas, se encontraron en la Puerta Dorada, fundiéndose en un abrazo.
         Este abrazo de Joaquín y Ana en la Puerta Dorada es un  tema frecuente e importante en la iconografía mariana y sirvió junto al árbol de Jesé, para expresar la concepción de María sin pecado original.

         En las representaciones del nacimiento de María, santa Ana está acostada y rodeada por una numerosa corte de asistentes. Y pregunto a la comadrona: ¿Qué es lo que he dado a luz?, y la comadrona respondió; una niña, entonces Ana exclamó, “Mi alma ha sido enaltecida” y reclinó a la niña en la cuna. Habiendo transcurrido el tiempo marcado por la ley, Ana se purificó, dio el pecho a la niña y le puso el nombre de Mariam. (Pseudomateo 5,2).

ABRAZO EN LA PUERTA DORADA. GIOTTO

NACIMIENTO DE LA VIRGEN, GHIRLANDAIO